Estabilidad emocional
Lo primero es bajar la intensidad de lo que sientes: dejar de sentir que cualquier cosa te detona. Que un momento estás bien y al siguiente no puedes ni levantarte, sin entender por qué. Que la culpa o el dolor te tienen paralizado(a) sin saber por dónde empezar. Que puedas funcionar en el día sin que todo lo que sientes te desborde.
